Relaciones familiares · Acompañamiento online
Te callas para evitar problemas, intentas poner límites y no consigues mantenerlos. No es falta de voluntad: aprendiste a hacerlo así, y se puede cambiar.

Responder a una petición de tu familia sin justificarte y sin ese nudo en el estómago.
Dejar de preguntarte si exageras y tomar tus decisiones sin esperar su aprobación.
Que una llamada o una comida familiar no te deje agotada el resto del día.
Sentirte respetada y escuchada, y decidir tú qué relación quieres tener con tu familia.
…puedo acompañarte en este proceso.
te lo cuento yo en un minuto
Soy Educadora Social y Psicopedagoga, y llevo más de ocho años acompañando a mujeres a recuperar su voz. Aquí acompaño a mujeres que quieren a su familia pero sienten que esa relación les pesa.
Lo que de verdad me importa: ir a tu ritmo, creerte sin ponerlo en duda y no tocar nada que tú no quieras abordar.
Veinte minutos, tú y yo. Me cuentas qué está pasando con tu familia, sin tener que demostrar que «es para tanto». Te digo si es un proceso que puedo acompañar y salimos con un siguiente paso claro. Sin compromiso.
Elegir hueco en el calendario →
Un espacio para entender por qué tu familia te afecta tanto y aprender a protegerte: miramos qué se te activa, de dónde viene y cómo responder de otra manera. Sesiones de una hora, a tu ritmo; de cada una sales con algo concreto que probar.
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¿Sabes por qué te sientes así con tu familia? Nueve preguntas para poner un poco de claridad en lo que vives, con un resultado personalizado al momento y sin dar tu correo.
Hacer el cuestionario →
Después puedes elegir cómo continuar.
Te cuento cómo va, para que sepas exactamente a qué vienes.
Llevaba años pensando que era una exagerada. Ahora digo que no sin ensayarlo veinte veces en la cabeza y sin pasarme el día justificándome.
Me sabía toda la teoría de los límites y no me servía de nada. Lo que cambió fue entender por qué me costaba a mí. En dos meses lo noté en el trabajo y en casa.
Vine pensando que lo mío no era para tanto. Salí de la primera sesión aliviada: por fin alguien no me decía que mi infancia fue normal y punto.
Si te duele y se repite, ya es motivo suficiente para pedir ayuda. No tienes que demostrar nada.
Aprendes a protegerte y a poner límites; qué relación quieres tener con tu familia lo decides tú.
Puedes hablar de tu familia con total libertad: te creo, no te juzgo y todo queda entre nosotras.
Ya has leído mucho. Aquí trabajamos sobre lo que te pasa a ti, y de cada sesión sales con algo concreto que probar.
entonces esto puede ser para ti
Trabajamos para que puedas poner límites sin culpa.
Trabajamos para que vuelvas a confiar en lo que sientes.
Trabajamos para que te des el lugar que les das a los demás.
Si te duele y se repite, ya es motivo suficiente. No tienes que demostrar que tu familia es «lo bastante difícil» para merecer ayuda: en la videollamada me lo cuentas y lo vemos juntas, sin compromiso.
No. No se trata de enfrentarte a nadie ni de distanciarte si no quieres: trabajamos en cómo te relacionas tú, y qué relación quieres tener con ellos lo decides tú, a tu ritmo.
Es acompañamiento socioeducativo, mi especialidad: trabajamos cómo aprendiste a relacionarte y cómo cambiarlo en tu día a día. No incluye diagnóstico ni tratamiento clínico, y si en algún momento valoro que eso es lo que necesitas, te lo diré y te derivaré.
Sí. La mayoría de las personas que acompaño dicen exactamente eso: familia normal, gente que las quería. Y aun así aprendieron a complacer, a no molestar o a valer por lo que hacían. Con que haya algo que quieras cambiar de cómo te relacionas, ya tenemos por dónde empezar.
No. Empezamos por lo que hoy te está costando y solo miramos atrás cuando ayuda a entender por qué reaccionas así. No hay que revivir nada ni contarlo todo el primer día: reconocemos el patrón para poder cambiarlo, y tú marcas el ritmo y hasta dónde entramos. Tampoco se trata de enfrentarte a nadie: lo que quieras llevar a esas relaciones lo decides tú.
Cuando te sabes la teoría y aun así no te sale, lo que falta no es información: hay un aprendizaje previo que se activa en ese momento concreto. Eso es lo que trabajamos aquí, sobre tu situación y no en general.
Sí. Todo lo que hablemos es confidencial: no se graba nada, no se comparte con nadie y tus datos solo se usan para gestionar las sesiones. Es parte de mi código deontológico como profesional.
El tiempo que tú necesites. Hay quien viene unas semanas y quien se queda varios meses, y las dos cosas están bien. Cada cierto tiempo paramos a mirar cómo vamos y decidimos juntas si seguimos, si te tomas un respiro o si ya estás donde querías llegar. Aquí no se trata de alargarlo, sino de que salgas cuando lo notes tú.

Empieza por veinte minutos conmigo: me cuentas qué te trae y vemos si este acompañamiento es lo que necesitas. Si no lo es, te lo diré.